El Bulli ya es por sí mismo un lugar especial. Conocer a Ferran Adrià in situ ha sido un privilegio y un placer. Primero por la calidad científica y el alto valor culinario. Segundo por el deleite sensorial experimentado. En El Bulli todos los sentidos son afectados por la misma sensación de curiosidad y bienestar. Sensación largo tiempo experimentada a través de la lectura previa y a la vez durante la esperada visita, tan difícil de conseguir. Un taller en la Fundació Alícia, conocer de cerca la Cátedra Ferran Adrià de Cultura Gastronómica y Ciencias de la Alimentación de la Universidad Camilo José Cela de Madrid, me abren el camino. Como me dijo Don Camilo cuando le entrevisté en su domicilio de El Espinar en Guadalajara (España) el 2.12.1995, no hay separación entre literatura y arte porque ambas son muy humanas; por mi parte creo que tampoco hay separación entre el arte y la búsqueda de Ferran Adrià, también muy humano en su actividad creativa tan vinculada a la necesidad del hombre: el acto de comer.

    Esta reflexión mía llegó a buen puerto. Asimismo mi experiencia vivida en la obra de Joan Miró (sobre la cual realicé la investigación en el marco de mi tesis doctoral) me ayudaron a dar el paso. No podemos olvidar al autor de Comida para pensar, pensar sobre el comer de Hamilton (padre del Pop Art) y Todolí (director de la Tate Modern de Londres) con la referencia constante a la pintura desde el arte rupestre (escenas de caza), hasta una larga lista de pintores que se han interesado por el tema gastronómico: Velázquez, da Vinci, Caravaggio, Lichtenstein, Oldenburg, Warhol, Miralda etc. También las ideas de Marta Arzak sobre la participación de Ferran Adrià en la Documenta 12, contribuyeron a mi decisión.

    Como explica Michel Onfray en La raison gourmande al hablar de Duchamp que introdujo lo efímero en el arte como el dadaísmo y el surrealismo, el mismo artista llevó a Hamilton, a El Bulli en los años 60, propiedad entonces del doctor Schilling y de su esposa Marketta. Como ellos, Ferran Adrià supo captar lo poético en su materia prima: minerales, vegetales, animales, etc; tiempo, velocidad, sonido, concepto, imagen y silencio. Todo esculpido, trabajado y puesto en escena en un lenguaje sensorial y emotivo. Allí los sentidos se ponen en marcha para experimentar el placer de su cocina única y universal. En realidad, como dice Peter Kubelka, director de cine y degustador de El Bulli: (…) todo el que cocina se convierte en un dios, en un creador que le da vida a cosas nuevas que no estaban ahí antes. Esto corrobora nuestra experiencia que en El Bulli el arte culinario de Adrià transforma los alimentos hasta provocar una respuesta emotiva que podría calificarse como una vivencia artística, que cuida mucho el diseño en sus diferentes disciplinas.

    La idea preferente, siempre con el apoyo de la dirección, ha sido abrir las puertas del Colegio Alemán de Barcelona para que su fascinación por el arte culinario nos empuje y motive a comprender esta nueva manera de crear de Ferran Adrià. Su gentileza generó un Happening realizado por los alumnos de Arte de la clase 12 (2º Bachillerato), el día 16.11.2009 bajo la dirección de la Sra. Silke Pingel, coordinadora del Dpto de Arte, para la visita especial a Ferran Adrià el 19 de noviembre de 2009. Con el material fotográfico, la Sra. Pingel elaboró, para esta ocasión, un libro sobre el Happening que se le entregó como obsequio y recuerdo nuestro. Un agradecimiento especial para la dirección y el equipo de El Bulli: Al director, señor Juli Soler que conocimos al llegar; a Oriol Castro (jefe de creatividad) por sus comentarios en la cocina, a Ferran Centelles (sommelier), a David López y a Pol Perelló (prensa)… por recibirnos en un lugar tan especial donde El error no existe. También a la Dra. Isa Moll (Research Associate), bajo la dirección del Dr. Jordi Montaña de Esade Chair of Design Management, por su colaboración.

    Como punto final de la experiencia vivida quiero ofrecer a Ferran Adrià una sencilla comparación artística que relaciona a dos artistas estimados por ambos: Adrià y Miró en su época más mágica según, el poeta y crítico de arte, Corredor-Matheos. Me lo sugiere la serie de las veintitrés Constelaciones pintadas por Miró en 1940, tienen como motivo de estructura artística: composición, línea, color, ritmo, poesía, música, etc. y el mundo de la creatividad de Adrià, en el que observamos una curiosidad por la ciencia, la experiencia, la recreación de platos convencionales, la simbiosis entre el mundo dulce y el salado para borrar fronteras, y su constante provocación con la búsqueda de materiales simbólicos. Dos mundos mágicos.


    Y por todo ello señor Ferran Adrià, mil gracias de parte de todos los asistentes por habernos dado esta oportunidad.

    Dra. M. Eugenia Santacana

    • REFERENCIA DE LOS ALUMNOS EN SU VISITA A FERRAN ADRIÀ EN EL BULLI
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