Historia de España: Mujer y Guerra Civil

El miércoles, día 18 de abril, el Departamento de Historia de España organizó para todos los alumnos de las clases 11 una conferencia sobre el tema Mujer y Guerra Civil, en la que intervinieron Rosa Torán, la doctora en Historia y vicepresidenta de la Amical Mauthausen, y Roser Rosés, superviviente de la guerra que compartió con nosotros sus vivencias en el exilio.

Rosa Torán hizo una presentación sobre la cronología de los campos de concentración. Nos explicó que el de Dachau fue el primer campo construido y que sirvió como modelo para la construcción de otros recintos y para la formación de los guardianes de las SS. Además, nos dijo que se concibió un plan de trabajo y explotación para los presos, a fin de que los campos se convirtieran en autosuficientes económica y administrativamente. Las víctimas fueron mayoritariamente enemigos políticos y los “no merecedores” de pertenecer a la comunidad nazi.

Ingrid Mur, 11a

Además, las víctimas no solo fueron maltratadas y torturadas día a día, sino que también tuvieron que pasar por el proceso de deshumanización a través de la categorización, por lo que fueron tratados como individuos no humanos. Este proceso se llevaba a cabo a partir de la distribución de triángulos de diferentes colores y de números a cada víctima, con los que podían identificar su procedencia, por ejemplo, el triángulo amarillo simbolizaba a los judíos, mientras que el rojo era utilizado para los presos políticos. Sin embargo, en Mauthausen, los republicanos españoles recibieron el triángulo azul que les distinguía como apátridas.

Al final de su exposición, Rosa Torán explicó lo que resultó ser la parte más importante y esencial de toda su presentación, y es que, gracias a las mujeres, los hombres pudieron llevar a cabo actos heroicos, porque ellas se hicieron responsables de tareas, como organizar la acogida de huérfanos o hijos de encarcelados, tuvieron gran importancia en las elecciones de 1936 y sustituyeron a los hombres en muchos trabajos (conductoras, repartidoras de correo, trabajadoras de fábricas de armas, etc.), ya que los hombres estaban luchando en el frente. Además, muchas escondían en sus casas a otras víctimas de la represión política o se convirtieron en agitadoras repartiendo panfletos de carácter republicano. Algunas fueron deportadas a campos de concentración, como el de Ravensbrück; una de ellas fue Neus Català.

En conclusión, no solo se debería apreciar la lucha constante de los hombres republicanos, sino también la de las mujeres, ya que ellas levantaron la sociedad aprendiendo nuevos oficios y ofreciendo ayuda social.

Sara Y. Bouamara, 11c


En total, hubo 10.000 mujeres y hombres republicanos deportados, de los cuales 6.000 murieron. Los campos más comunes donde se deportaba a los republicanos eran Mauthausen, Dachau, Buchenwald, Neuengamme y Ravensbrück, este último, para mujeres. Muchos de los republicanos al finalizar la Guerra Civil se exiliaron a Francia. Allí entraron en los campos de refugiados franceses y al estallar la II Guerra Mundial se enrolaron en el ejército francés para luchar contra Alemania. Así, muchos de ellos fueron capturados por la Gestapo y tuvieron que ingresar en los campos de concentración. Ramón Serrano Súñer dijo la mítica frase: “No hay ningún español fuera de España”, con lo cual les declaraba apátridas y podían ser exterminados por el régimen nazi.

Hoy en día los campos de concentración se han convertido en Memoriales y Centros educativos. Además, son lugares de memoria y reflexión. Cada fin de semana próximo al 5 de mayo, fecha de la liberación, se celebra un recordatorio internacional en Mauthausen, donde acuden entre 15.000 y 30.000 personas de todo el mundo como testimonio de la lucha antifascista.

Una anécdota curiosa, más bien un poco triste, es que el monumento a los republicanos españoles fue creado en el año 1972, cedido por los franceses, ya que el Franquismo negaba la muerte de los republicanos en los campos de concentración.

Alexa Cid, 11a

En la segunda parte de la conferencia, Roser Rosés nos dio una gran lección. Y esta es que nunca te rindas, que siempre hay que ver el lado positivo de las cosas. Roser nos explicó cómo sobrevivió a la Guerra Civil española y a la II Guerra Mundial (…) Pero, sobre todo, me gustó mucho que se abriera a todos nosotros (unos desconocidos para ella), explicando detalle a detalle lo que le ocurrió. Sinceramente, me encantó y se lo recomendaría a otras personas.

Jaume Jansà, 11a

 A los diez años Roser emprendió una expedición a Rusia, que estaba organizada por su tío y cuya función era evacuar a los niños. Después de estar viviendo varias semanas bajo los bombardeos, Roser tuvo suerte de ser aceptada en la que iba a ser la última expedición hacia Rusia. Este grupo de niños, después de poco más de un mes de su llegada a la URSS, fueron repartidos en colonias por todo el país.

Robin Völkering, 11c

Roser Rosés y los otros niños que fueron con ella llegaron a Leningrado, que fue su primera estación en Rusia. En el barco tuvieron que pasar cuarenta días para asegurarse que no transmitirían ninguna enfermedad. Además, por higiene también le cortaron las trenzas. De aquí viene el nombre del libro que ella ha escrito: Trenes talladles. Records d’una nena de Rússia. Al estallar la II Guerra Mundial se vio obligada a recorrer muchas ciudades en las que se quedaba casi siempre más o menos un año: Pravda, Crimea, Kuklus, Kokand… En todos estos lugares, Roser pasó mucha hambre y frío, y tuvo que acabar vendiendo sus trenzas, que eran el último recuerdo para su madre.

Milan von Storff, 11a

Fotos realizadas por Emily Weimar

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